Mariantonia Palacios de Sans
Descripción de la clase: La segunda mitad del siglo XIX fue la época de oro de la música de salón y del piano en Venezuela. Se compusieron y publicaron gran cantidad de valses, danzas, mazurcas, polcas y contradanzas, géneros que los músicos cultivaban con ahínco, pues era el repertorio de moda que se bailaba en toda fiesta o sarao. Aunque estos géneros se desarrollaron en toda Iberoamérica, cada región aclimató las danzas introduciendo elementos propios que las hicieron diferentes a pesar de su raíz común, características distintivas que se hicieron evidentes en las complejas fórmulas y ritmos con los que se acompañan las melodías. Estos acompañamientos solían hacerse por fantasía, es decir, de oído, lo que permitía la intervención de varios ejecutantes. Si el instrumento que se utilizaba era el piano, los acompañamientos por fantasía se hacían tocando a cuatro manos. El pianista que tocaba en la parte izquierda del teclado se encargaba de improvisar los acompañamientos creando interesantes combinaciones rítmicas, mientras que el de la parte derecha tocaba y variaba la melodía. Algunos pianistas de la época intentaron sistematizar estas fórmulas de acompañamiento publicando interesantes métodos. Hoy nos enfocaremos en uno de ellos, el Método para aprender a acompañar piezas de baile al estilo venezolano, sin necesidad de ningún otro estudio y a la altura de todas las capacidades, del compositor y pianista maracucho Heraclio Fernández Noya, uno de los músicos más prolíficos y de agudo ingenio que vivieron en la Venezuela de fines del siglo XIX, autor de dos valses que gozan de la mayor popularidad en Venezuela hoy en día, El diablo suelto y Ecos del corazón.

